MENU

miércoles

EL NUDO




Madre, cuando llegue a este mundo

sentí el grito de la carne y lloré

y luego me callé

porque así me dijeron recién nacido.

No fue el asfixia en tu vientre

aquel fórceps era el de un país entero

de fuerza bruta que había que sacar

de cráneos esparcidos

cortados por corvos que movían

el viento hacia el norte

mientras que todos estábamos boca abajo.




Madre, a tus ojos de leche

por los que no han nacido

hoy puedo caminar

y no es el dolor de mis piernas

quien eligió este andar

entre matorrales de indiferencias

donde nacen las zarzamoras que pinchan injusticias

y no es por estos mares de memoria

de un país con sus fondos y remolinos

que tus ojos de prójimos

hundidos por tu amor a grito en una cruz

rebalsa de huella el baúl

de mi niñez y sus estigmas sobre la piel

marcadas por los azotes .




Fue tu llamarada al momento de nacer

Donde me azoló tus ojos de prójimo

donde nunca me arrodille ni demoré en desatar

la esperanza que has luchado como tierra

para que yo pueda caminar

y de ser tanto tu raíz

recoger piedras por aquellos que no están.


©EN MALOS PASOS
Todos los poemas están registrado con derechos
de autor, por lo que se pide citar la fuente.
©Registro de Propiedad Intelectual: 2022A1540

No hay comentarios:

Publicar un comentario